El propósito no se equivoca (la semilla de la pasión)



            Tras la muerte de Jesús, se empezó a formar un grupo de seguidores que creían que Jesús había resucitado y que él era el Mesías que Dios había enviado para redimir a la humanidad del pecado que nos había esclavizado desde la caída de Adán y Eva. A ese grupo de seguidores de Jesús se le conoció como cristianos. Saulo fue adoctrinado en la ley mosáica y consideraba que aquel grupo era una amenaza para su creencia además de un insulto. Su misión era la de aniquilar a todos y a cada uno de sus miembros. 

Saulo va de camino a Damasco para poder apresar y matar a un grupo de cristianos pero en el camino una luz lo ciega y lo tira del caballo. En ese momento, Jesús mismo le habla y le pregunta por qué lo estaba persiguiendo a él. Saulo, tirado en el suelo y confundido, responde a la voz y le pregunta quién era, a lo que la voz se identifica como Jesús, aquel que ha estado persiguiendo. Jesús le dice que vaya a la cidad y que allí recibiría instrucciones. Una vez en la ciudad, Jesús se le aparece a Ananías en una visión y le dijo que debía ir a orar por Saulo de Tarso. A pesar del miedo que sentía hizo lo que el Señor le pidió. Cuando llegó, Saulo ya lo esperaba porque también había tenido revelación de su visita. Ananías lo sana de su ceguera e inmediatamente pide ser bautizado. 

Al instante, Saulo ahora bautizado como Pablo acepta a Jesús como su Señor y salvador. Las escrituras dicen que Pablo pasó varios días con los discipulos que estaban en Damasco, y en seguida se dedicó a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios según aparece en Hechos (9:20). 

Lo que es intrigante es que Pablo recibe la semilla, la palabra y la salvación de Dios, la riega con el conocimiento de sus ahora hermanos cristianos e inmediatamente surge un fuego en su corazón que nadie es capaz de entender, ni parar. La llama de la pasión de Pablo por predicar las buenas nuevas de la salvación a través de Jesucristo van en contra de todos los procesos naturales de como generar entusiasmo o fruto. En lo natural, la semilla pasa por un largo periodo hasta convertirse en raiz, desarrollar un tronco, ramas, hojas, flores, y finalmente un fruto. Pero ¿por qué en este caso el fruto es instantaneo? 

La respuesta a ese misterio está en el cambio de nombre. Saulo significa el elegido, pedido por Dios. Es decir, Saulo considera que tiene una misión en la vida, considera que tiene una pasión y un llamado. Pero todo lo hace desde su propio punto de vista. Considera que Dios le ha dado esa visión y esa misión, sin embargo está claro que Dios no se ha comunicado con él en todo ese tiempo. Saulo ha dirigido su vida según sus propios criterios y su ferrea creencia en su religión. Una religión que consistía en seguir una inumerable cantidad de reglas de comportamiento cívico y ético, pensando que eso le llevaría a ser justo por sus propios medios. En todo ese tiempo, la gracia de Dios, la relación íntima con Dios, su compañía, no pueden coexistir, ya que Saulo mismo actúa como si fuera el elegido de Dios. Pero no se da cuenta que su afán es un intento en vano de ser tan justo y tan puro como Dios. Sin embargo, en esta tierra caída, nadie puede hacer eso. 

Por lo tanto, Jesús se apiada de Saulo, se le aparece y le ciega para que entienda que todo este tiempo ha estado ciego a la realidad de Dios. Al recuperar Saulo la visión física, también recupera la visión espiritual y se da cuenta que todo este tiempo ha estado equivocado. Su nuevo nombre ahora es Pablo que significa hombre pequeño o humilde. Pablo comprende por primera vez, que Dios está con él y se apiada de él, que desea una relación intima con él. Pablo recibe en su espiritu el regalo de la salvación y a pesar de no haber conocido a Jesús en vida, sabe a ciencia cierta que Jesús es el Hijo de Dios. 

Esa revelación causa un fuego en su corazón que ningún ser humano puede apagar. Pablo quiere que todo aquel que está o ha estado tan ciego como él pueda ver la verdad claramente. Diariamente Pablo está predicando y a pesar de que muchos lo cuestionaban por su pasado las escrituras deicen que aún así Pablo cada día cobraba más fuerza.

¿Qué podemos aprender de esta historia? Para mí hay dos enseñanzas muy imporantes. La primera es que la verdadera pasión en la vida te viene dada por Dios. Es decir, no importa cuáles son los planes que tú hagas para ti mismo en la vida, si no son los planes que Dios tiene para ti, no experimentarás el entusiasmo verdadero. La segunda enseñanza es que el entusiasmo debe venir precedido por la humildad. Es decir, aquel que quiera llegar lejos haciendo algo para enaltecerse, ser visto, reconocido, adorado y admirado, está eligiendo un camino bajo sus propios parámetros. Dios pone en el corazón sueños que llevan a ayudar genuinamente a los demás. El objetivo no se llegar más alto que nadie, sino ayudar a más personas, servirlos, restaurarlos, guiarlos a donde sabes que Dios los quiere llevar. Todo lo que sea impulsado por deseos meramente humanos solo alimentarán tales deseos humanos. 

Deja que sea Dios el que encienda la llama de tu pasión en la vida y que el servicio sincero y genuino sea la motivación de tus acciones. Esa es la manera inconfundible de saber que estáas produciendo el fruto correcto. Habla con Dios diariamente, pídele guía y él te la dará. Búscalo por las mañanas. Deja que ese tiempo sea un lugar donde recibes tus instrucciones y revelaciones para guiarte hacia tu verdadero propósito en la vida. 



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