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El fertilizante es necesario

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Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo (Juan 16:33 LBLA) El buen jardinero sabe que el fertilizante es una parte esencial en el crecimiento de un árbol. El fertilizante es una sustancia carbonada de origen animal o vegetal en estado de descomposición. Por ese motivo, huele mal y si alguna vez lo habéis echado sabreis que es desagradable. Sin embargo, el fertilizante es vital para que árbol reciba los nutrientes que éste aporta para que continúe su desarrollo. De la misma manera en la vida nos vamos a encontrar con episodios desagradables, cosas que no teníamos planeadas y que preferiríamos no experimentar; perder un trabajo, a un ser querido, sufrir una decepción amorosa, u otro evento que nos deja abatidos. Sin emabrgo, estos acontecimientos van a producir en nosotros un crecimiento espiritual si sabemos responder adecuadamente.   La vida cristiana no está exenta de tribulacione...

La ramifiación de nuestros sueños

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Israel amaba a José más que a sus otros hijos, porque lo había tenido en su vejez. Por eso mandó que le coneccionaran una túnica muy elegante. Viendo sus hermanos que su padra amaba más a José que a ellos, comenzaron a odiarlo y ni siquiera lo saludaban.  Cierto día José tuvo un sueño y, cuando se lo contó a sus hermanos, estos le tuvieron más odio todavía, pues les dijo: -Presenme atención, que les voy a contar lo que he soñado. Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias. (Génesis 37:3-7 NVI) Las ramas de un árbol representan el credimiento exponencial de un árbol. El tronco comienza a desarrollar diferentes ramas que se extienden, haciendo posible el crecimiento de las hojas y más tarde los frutos. Dios utiliza los sueños para hacernos crecer y desarrollarnos. El pone una visión en nuestro corazón, el deseo...

EL ÁRBOL DE LA VIDA

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En el jardín del Edén, Dios plantó muchos árboles pero en el centro puso al más precioso de todos, el árbol de la vida eterna, al otro lado del río, frente a este puso el árbol del conocimiento del bien y del mal. Adán y Eva nacieron seres amados, en perfecta armonía con su creador. Todo lo que Dios quería era formar una familia y para formar una familia debe de haber lealtad y confianza, además de libre elección. No se puede obligar a nadie a amar a otro, tiene que ser una decisión libre y personal. Por lo tanto Dios tuvo que poner a prueba la confianza de sus hijos. No había otra manera. La prueba fue poner el árbol del conocimiento del bien y del mal, poniendo la primera y única regla del jardín del Edén. No debéis comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, si lo hacéis, ciertamente moriréis. Es curioso porque Dios no les prohíbe comer del árbol de la vida. Su vida transcurría envueltos en paz y amor hasta que la serpiente decidió tentar a Eva. La serpiente le hi...

La familia en el centro

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Y Dios creó al ser humano a su imagen;  Lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, Y los bendijo con estas palabras: Sean fructíferos y multiplíquense; Llenen la tierra y sométanla; Dominen a los peces del mar y las aves del cielo, Y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo. (Génesis 1:27-28 NVI) Si tuviera que resumir la historia de la Biblia lo haría de esta manera. Dios creó al hombre como un acto de amor, porque deseaba formar una familia. Creó a la mujer porque deseaba una compañera para el hombre y así se formó la primera familia. Dios cultivó una relación de amor con sus hijos hasta que ellos decidieron actuar fuera de su voluntad. A partir de ahí, Dios busca un camino para reunirse de nuevo con su familia y lo hace a través de su propio hijo Jesús, al cual envía a la tierra para terminar con la distancia que se había creado entre el hombre y Dios. La primera parte de la escritura es especialmente importante. Dice que Dios creó...

La vid verdadera

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Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permance en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanencen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.  (Juan 15:5-8 NVI) El tronco es la parte más importante de un árbol, es la estructura que lo sujeta, le da estabilidad y le permite crecer y eventualmente florecer. Si el tronco es endeble o está torcido el crecimiento del árbol se verá afectado y por tanto también su fruto. Eso es precisamente lo que está diciendo Jesús en este versículo. Jesús nos hace entender que para florecer en la vida lo único que necesitamos hacer es tenerle a él presente en nuestro día a día, permanecer en él ¿pero qué significa permanecer en él y él e...

Enraizarse en el ahora

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¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como un de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿Qué beberemos? o ¿Con qué nos vestiremos? Los paganos anda tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.  (Mateo 6:27-33 NIV) Las enseñanzas de Jesús se consideraron radicales. Sin embargo, el término radical proviene de la palabra raíz. En otras palabras, las enseñanzas de Jesús apuntan a vivir una vida espiritualmente estable, anclado en un mundo sin preocu...

Enraizarse en la palabra de Dios

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Dichoso el hombre  Que no sigue el consejo de los malvados,  Ni se detiene en la senda de los pecadores Ni cultiva la amistad de los blasfemos, Sino que en la ley del Señor se deleita, Y día y noche medita en ella. Es como el árbol  Plantado a la orilla de un río Que, cuando llega su tiempo, da fruto Y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! (Salmos 1:1-3 NVI) Un ábol bien plantado es un árbol cuyas raices crecen fuertes y se enraizan en el terreno. Sus hojas no se marchitan y proposera cuando existe una fuente de agua cercana y el contacto de luz del sol necesaria para que ese árbol crezca y folrezca adecuadamente. El salmista David está dibujando una imagen simple de entender. Nosotros somos el árbol, el cual debe cuidar sus alrededores y asgurarse de que no se relaciona con personas o ambientes que contaminen su entorno y que por el contrario se alimenta día y noche de la palabra de Dios. Estos últimos son los que prospe...