La vid verdadera
Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permance en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanencen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
(Juan 15:5-8 NVI)
El tronco es la parte más importante de un árbol, es la estructura que lo sujeta, le da estabilidad y le permite crecer y eventualmente florecer. Si el tronco es endeble o está torcido el crecimiento del árbol se verá afectado y por tanto también su fruto. Eso es precisamente lo que está diciendo Jesús en este versículo. Jesús nos hace entender que para florecer en la vida lo único que necesitamos hacer es tenerle a él presente en nuestro día a día, permanecer en él ¿pero qué significa permanecer en él y él en nosotros? Más adelante en el versículo Jesús se refiere específicamente a sus palabras. Es decir, que si leemos sus palabras y enseñanzas a diario y meditamos sobre ellas daremos fruto en cualquier cosa que hagamos en la vida.
Hay varios aspectos en la lectura de los evangelios que nos ayudan a activar esa permanencia en Jesús. La primera es tratar de entender por qué dijo lo que dijo. Cuando leemos un pasaje con palabras de Jesús y no entendemos por qué dijo eso, lo primer que debemos hacer es preguntarle al propio Jesús. ¿por qué no podemos hacer nada separados de ti? ¿por qué hay personas que no tienen a Dios en su corazón y aún así prosperan? ¿cómo puedo permanecer en tu palabra a diario? Los apostoles siempre le preguntaban cuando no entendían alguna de sus enseñanzas y Jesús les explicaba pacientemente entendiendo que necesitaban ayuda para ir poco a poco asmiliando su mensaje.
Lo siguiente que podemos hacer para activar el poder de la palabra de Jesús en nuestra vida es ponerla en práctica. Esta escritura nos anima claramente a que vivamos con Jesús en el centro de nuestra vida. Es decir, que leamos sobre sus enseñanzas pero también que nos preguntemos qué haría él en esta situación. ¿cómo actuaría Jesús si le hubieran ofendido a él? ¿si hubiera sufrido una injusticia? ¿si se sintiera angustiado? ¿si fuera tentado? Al hacernos esas preguntas, nos vendrán a la memoria pasajes en los cuales Jesús fue confrontado con situaciones muy similares y tenemos ahí un modelo a seguir. Actuar como lo hizo él no es fácil pero Jesús pasó por las mismas tribulaciones que nosotros pasamos en esta vida para darnos un camino a seguir. El fue cuestionado, insultado, agredido, marginado, herido, y apaleado. Jesús estuvo angustiado, tuvo miedo, pasó hambre, fue tentado y traicionado. Sus reacciones son las que nos hacen reflexionar y nos impulsan a ser un mejor ser humano.
Por último para permanencer en Jesús necesitamos recordar cuáles fueron sus atributos como persona en esta tierra y declarar por fe que nosotros somos lo mismo tal y como el apostol Juan escribió porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En una ocasión tuve que organizar un estudio Bbiblico y quise que ese fuera el tema principal del estudio ¿cómo describirías los atributos de Jesús? Los participantes empezaron a decir atributos como sabio, poderoso, humilde, servicial, con autoridad, seguro de sí mismo, apasionado, valiente, comprometido, fiel, sumiso al padre, amoroso, sincero, puro, espirtual, entusiasta, sensible, milagroso, diligente, resilente, pacífico, carismático y un largo ecétera. La lista era realmente interminable. Jesús representa todas las cualidades positivas humanas y ninguna de nuestras pasiones. En él no había maldad, ni rencor, o malas intenciones. No sintió envidia, lujuria, vanidad, ira injustificada, pereza, u orgullo. Jesús era uno con el Padre y sus palabras al igual que sus enseñanzas nos ayudan a cada día moldear un poco más nuestro corazón para parecernos más a él. Es por eso que diariamente debemos recitar todos sus atributos, declarando por fe que nosotros somos así también.
En el dia de hoy te animo a que permanezcas en Jesús leyendo los evangelios. Puedes empezar con el evangelio de Juan y leer un capítulo diario. Hazle preguntas a Jesús cuando no entiendas alguna de sus enseñanzas. También te animo a que escribas esta lista de atributos o que escribas la tuya propia que describan sus cualidades como hombre. Declara esos atributos sobre tí mismo al depertar y permite que esas afirmaciones diarias se vayan convirtiendo poco a poco en una realidad. Por último te animo a que cuando te suceda algo que te robe la paz, te preguntes ¿cómo actuaría Jesús en esta situación? Deja que él te responda con un leve susurro en tu corazón.

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