El fertilizante es necesario


Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo
(Juan 16:33 LBLA)

El buen jardinero sabe que el fertilizante es una parte esencial en el crecimiento de un árbol. El fertilizante es una sustancia carbonada de origen animal o vegetal en estado de descomposición. Por ese motivo, huele mal y si alguna vez lo habéis echado sabreis que es desagradable. Sin embargo, el fertilizante es vital para que árbol reciba los nutrientes que éste aporta para que continúe su desarrollo. De la misma manera en la vida nos vamos a encontrar con episodios desagradables, cosas que no teníamos planeadas y que preferiríamos no experimentar; perder un trabajo, a un ser querido, sufrir una decepción amorosa, u otro evento que nos deja abatidos. Sin emabrgo, estos acontecimientos van a producir en nosotros un crecimiento espiritual si sabemos responder adecuadamente.  

La vida cristiana no está exenta de tribulaciones, la Biblia dice que la lluvia cae sobre el justo y el pecador. Jesús nos advierte que la tribulación vendrá, antes o después todos vamos a sufrir por algo. Sin embargo, hay varios aspectos que hacen que nosotros nos podamos enfrentarnos de una manera diferente a los problemas para al final salir victoriosos y fortalecidos.

La primera que menciona la escritura inicial es que Jesús nos da su paz y esa paz que él nos da no es como la paz que da el mundo. La paz de Dios no se puede crear con métodos humanos por más que nos empeñemos en crear una ciencia al respecto. Yo he estudiado y practicado meditación budista muchos años, así como las nuevas tendencias del mindfulness. Es un práctica que trae cierto nivel de paz en lo físico y en lo emocional. El prestar atención a la respiración y las sensaciones sererna la incesante actividad mental y activa a un yo observador por encima del yo hablante que comienza a bombardearnos con pensamientos desde temprano en la mañana. La disociación de esos dos yos, nos trae un atisbo de conciencia de que somos un ser espiritual que no necesita palabras para expresarse, sino que con la simple presencia puede ser y estar sin juzgar ni etiquetar. Es una práctica que ayuda a identificar cuando estamos en modo pensante y en muchas ocasiones juzgador. 

Esa paz, es una paz que trae cierta serenidad y un estado de compasión más elevado al entrenarnos en el no juicio. Pero esa paz no es la paz que trae Jesús. La paz que él nos deja es la de sentirse en paz con Dios, sentir que Dios nos ama y se siente orgulloso de nosotros, que no tenemos que echarnos el peso del mundo en nuestros hombros sino que podemos descansar en él sabiendo que él obra para nuestro bien. Mucha gente vive su vida sin jamás contar con la ayuda de Dios proque piensa que Dios tiene cosas más importante que hacer que preocuparse por sus problemas. Sin embargo, nada está méjos de esa realidad. Dios desea más que nada en este mundo agasajarnos, cuidarnos y llevarnos de gloria en gloria en un proceso de maduración espiritual y para eso él nos ha regalado su propia paz. Esa paz, no se puede crear por más que yo medite media hora al día y preste atención a mis pensamientos. La paz de Dios es la esencia de quien es él en relación con nosotros. Por eso, cuando estamos en medio de la tribulación debemos recordar que tenemos la paz que Jesús nos dejó y eso nos ayuda a descansar en el medio de la tormenta. 

El segundo aspecto importante de la escritura es la confianza. El antídoto para combatir la tribulación es la confianza en Dios. Tomar del fruto del árbol de la vida significa aprender a vivir en una continua actitud de confianza a Dios. Saber que él tiene el control y que nada de lo que suceda nos puede hacer daño, porque sus planes son para bien y para prosperarnos y bendecirnos. Dios nos dio una mente para pensar y reaccionar a las cosas que nos acontencen. No hay nada de malo en reflexionar sobre un evento que nos está sucediendo, pero llega un punto en el que ya no hay nada que podamos hacer para cambiar el resultado. Ese es el momento de entregarle esa carga a Dios y descansar en él depositando nuestra confianza, eligiendo no seguir pensando en eso.  

La última parte de la escritura nos dice que Jesús ya venció al mundo y que por tanto todas las tribulaciones que el mundo nos trae ya han sido derrotadas cuando nos aferramos a esa promesa. Nosotros no tenemos que destruir las enfermedades del mundo, ni detener las guerras que están sucediendo, ni revertir la situación climatológica o cambiar las políticas existentes y ciertamente preocuparnos por eso día y noche no va a traernos nada positivo. De la misma manera, meditar en nuestros problemas y magnificar una y otra vez el daño que las palabras de alguien nos han causado no va a contruibuir a la solición de nada. 

El objetivo de esta escritura es recordarnos que las tribulaciones son parte de la vida del mundo en el que vivimos, pero que las tribulaciones son necesarias para el crecimiento espiritual y que para superarlas, necesitamos incrementar nuestra fe y confianza en que Dios obra a nuestro favor y que Jesús ya derrotó al mundo. En el día de hoy te animo a que comiences a ver tus tribulaciones como fertilizante. Estas vienen a darte los nutrientes que necesitas para fortalecer tu espiritu, confiando más en la voluntad de Dios y descansando en sus promesas, así como recibiendo el regalo más valioso de todos, la paz que viene de Dios. 



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